

El camarero cierra la mesa en el TPV y el importe aparece ya en el datáfono. El cliente solo acerca la tarjeta.
Con el terminal portátil, se cobra en la propia mesa sin volver al mostrador ni cargar con la comanda.
Pedidos para llevar cobrados en el momento de la entrega, con el ticket ya registrado en el sistema.
Varios terminales trabajando contra el mismo software, con las ventas de todos consolidadas en un único informe.
Configuramos la comunicación entre tu software de gestión y el terminal Dojo. Lo hacemos nosotros, en tu local, y lo dejamos probado antes de irnos.
Cuando cierras un ticket, el TPV envía el importe al datáfono. Nadie lo escribe, así que nadie se equivoca.
El cobro se anota automáticamente en el TPV con su forma de pago. Al cerrar el día, ventas y cobros con tarjeta cuadran solos.
Es el error más tonto y el más caro. Un 4 que se convierte en 40, un cobro que se repite porque no quedó claro si había pasado. Con la integración TPV con Dojo, el importe sale del ticket y llega al datáfono sin intermediarios. No hay dedo, no hay fallo.


Cada cobro con tarjeta queda anotado en el TPV en el momento en que ocurre,
con su importe y su forma de pago. Al cerrar el turno no tienes que comparar
el rollo del datáfono con el informe del programa: ya son lo mismo.
Si además tienes una caja de cobro automático, el círculo se cierra del todo:
efectivo y tarjeta bajo el mismo control.
Las devoluciones se lanzan desde el TPV y quedan trazadas. Las propinas se registran como lo que son, no como un descuadre a favor. Cuando alguien pregunte qué pasó con un cobro de hace tres semanas, la respuesta está en el sistema, no en la memoria de quien estaba ese día.


En hostelería se cobra rápido, en movimiento y muchas veces con la mesa esperando. Por eso el datáfono tiene que ir con el camarero, no al revés. Con el terminal portátil y el TPV integrados, se cierra la mesa y se cobra en el sitio, sin viajes a la barra y sin apuntar nada.
Bares, restaurantes, cafeterías, foodtrucks: el mismo esquema funciona en todos, cambia solo dónde pones el terminal.
Trabajamos a diario con los dos programas de gestión que instalamos: Ágora y BDP. La integración con Dojo se configura sobre lo que ya tienes, sin cambiar
de software, sin migrar datos y sin volver a formar a tu equipo.
Si todavía no tienes TPV, te montamos el conjunto completo: software, terminal y datáfono trabajando desde el primer día.


La tarjeta resuelve la mitad del problema. La otra mitad sigue siendo el cajón: el cambio mal dado, el billete que falta al cierre, el arqueo que no sale. Si quieres cerrar el ciclo entero, la integración con Dojo se combina con nuestras cajas de cobro automático y el efectivo deja de tocarse a mano.















Depende de cómo cobres. Un datáfono de banco funciona bien si cobras poco y siempre en el mismo sitio. Dojo tiene sentido cuando el volumen de tarjeta es alto, cobras en movimiento o quieres que el terminal hable con tu TPV. Lo que más se nota no es el terminal en sí, sino dejar de teclear importes.
Si trabajas con Ágora o con BDP, sí. Lo configuramos sobre tu instalación actual. Si tienes otro software, lo revisamos antes de proponerte nada: preferimos decirte que no se puede a venderte algo que luego no funciona.
El terminal sigue pudiendo cobrar de forma independiente. Lo que se pierde temporalmente es la comunicación automática con el TPV, que se recupera al volver la conexión.
Las condiciones dependen del volumen de facturación con tarjeta y del tipo de terminal. Te las calculamos sobre tus números reales, no sobre una tarifa genérica: cuéntanos cuánto cobras al mes con tarjeta y te decimos qué te sale.
Nosotros. Somos el mismo interlocutor para el TPV, el datáfono y la integración, con soporte 365 días al año en toda España. No vas a tener que
averiguar de quién es el problema.
Sí. Se pueden configurar varios terminales contra el mismo software, cada uno en su punto de cobro, con las ventas de todos consolidadas en un único informe.